paula pérez

Alguien fermenta

el cielo en color rojo

y busca entre el río los huesos,

uno a uno,

la fibra que forma esta piedra.

Pero nunca hay tierra

en el corazón de algo tan grande,

ni nada que enfríe los dedos,

o desenrede el viento de las hojas:

aquí solo hay silencio, una

montaña y el estómago inmenso,

violento y quieto

en el que nació la vida.

--

--

poema 1

Canto cuando amanece,

celebro el sol redondo y las olas rojas.

Yo limpio la noche que se derrama

y ata el cuerpo.

Yo canto y beso con las pestañas

a ese cielo que pasa otra vez

y otra,

a ese cielo de siempre y de la infancia.

Canto porque soy sólo voz y miro:

ya no tengo en las manos

el mar,

no queda sal en mis piernas

ni arena en los dedos…

pero en mis ojos cabe el mundo

y en mi boca.

--

--